martes, 7 de diciembre de 2010
Dancing in the dark
Siento que él es el único que me comprende, que puede analizar mis experiencias con detalle. Sus palabras se retuercen en mi corazón, recordándome que yo también tengo derecho al Sueño americano. Esperanza, melancolía, amantes borrachos que se encuentran en las calles mojadas más bonitas de la avenida. Cuando el corazón llora, mi piano siente y el polvo de las blancas y rosas desaparece rápidamente para penetrar en mi interior lentamente, y luego de repente. Ya no tengo nada más que decir, la poca imaginación que nació un día en mí se va desvaneciendo con el paso de los días, pero cuando oigo esas canciones en la radio mi cerebro desconecta y se me pone la carne de gallina. ¿Cambiarías tus sueños más anhelados por conformarte con lo primero que pase por tu lado? Yo me aferro a mis sábanas y continuo durmiendo, por si tengo suerte y no me despierto nunca.
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