No tengo ganas de seguir. Este cansancio me está matando. Sé que prometí no dejarte atrás, dame un tiempo para poder luchar de una forma más noble. Ninguna pastilla me va a ayudar ahora, y creo que en un futuro tampoco servirá de mucho. Estoy perdida en medio de la nada, moviéndome como una fugitiva entre la hierva, sin ningún lugar a dónde ir.
Perder la cabeza de vez en cuando no es malo, puede ayudar a estabilizarte y conocer tu complicada personalidad. Después, viene el dolor de cabeza. Es una jaqueca delirante y fuerte. Y luego, viene ella. A veces hasta la quiero, consigo distinguir su belleza entre el fondo nublado, y me doy cuenta de que tengo que permanecer moribunda en mi cama. Puede que me arrepienta de estar así, o puede que le dé gracias a Dios por tener una vida sumamente pasiva y tan agresiva a la vez.
Gracias por cuidarme. Pero, confía en mí. Mi elección no te dejará indiferente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario